MORI EL MERMA

MORI EL MERMA de Joan Baixas y Joan Miró, 1978.

“Mori el Merma” es un capítulo, el más importante, en la larga vida del personaje llamado Merma. “El Merma es un personaje teatral, una gran máscara que hicimos juntos Joan Miró y el Teatre de La Claca. Inspirado en “Ubu roi” de Alfred Jarry, es una burla grotesca y ridícula del abuso y la perversión del poder”.
Mori el Merma era un espectáculo teatral en escenario a la italiana.

Desde su estreno en 1978 hasta la actualidad ha habido muchos otros capítulos en la vida de este personaje, en intervenciones dentro y fuera de los escenarios: “Inauguración del tren RER” (París 1979), "Arc de Triomf" (Paris 1979), "Passeig per la Barceloneta" (1979 Barcelona), "Matx de Mermes" (Barcelona 1990), "Merma rides again" (Nueva York 1981), “Merma-no-mor-mai” (Londres 2006), "Al foc el Merma!!!" (Palma de Mallorca 2008), ”El retorn de la Vídua” (Alacant 2015). Además de estas aventuras que pertenecen a su vida artística, el personaje y su tropa también han provocado o sufrido otros incidentes extra-artísticos como fue el ataque de un grupo fascista chileno en Adelaida (Australia), la prohibición de una escena en Taiwan, una denuncia por escándalo público en Parma (Italia), un juicio por uso de sustancias nocivas en Melbourne (Australia) y otros percances parecidos.

La compañía que creó y representó "Mori el Merma" durante el primer periodo de 1975 a 1979, estaba formada por: Teresa Calafell, Gloria Rognoni, Andreu Rabal, Piti Espanyol, Jaume Sorribas, Xata Estrada, Jordi Jané, Quel Doblas, Quico Bofill, Antonia Pintat, Pep Parés, Dominique de Caqueray, Abdó Terrades y las colaboraciones de Rafael Subirachs en la invención de las voces de los personajes y de instrumentos sonoros en escena; de Josep Mª Baixas en el diseño de la escenografía; de Oriol Regás en la producción; de Pepo Sol y Paulette Kodabandeh en la distribución internacional y de Cees Mulderij en la producción fílmica. La compañía estaba dirigida por Joan Baixas.


 

EL GUIÓN

El guión fue elaborado colectivamente por los actores a través de un extenso trabajo de improvisaciones y pruebas. A lo largo del proceso no fue nunca escrito y se mantuvo abierto a cambios, enmiendas e improvisaciones, no solo durante los ensayos sino también durante las representaciones, adaptándose a los lugares diferentes donde se representaba, a las invenciones de los actores y a nuevas ideas que iban surgiendo en contacto con el público.

El espectáculo que resultó de esta elaboración larga y compleja no tenía un desarrollo narrativo lineal. Para el equipo que lo inventó eran escenas discontinuas del último día del Merma, el punto final de una vida de poder despótico y de violencia que acababa en una muerte ridícula. La composición dramática se desarrollaba con un ritmo frenético y sincopado, con momentos de histeria colectiva y otros de calma absoluta, con escenas de luz radiante y otras en tiniebla.

EL LENGUAJE ESCÉNICO

Desde el inicio del trabajo, la compañía se propuso la creación de un lenguaje escénico específico e inédito que diera vida a los personajes que pueblan el universo del pintor Joan Miró. Se consiguió gracias a un proceso largo y complejo, agravado por las dificultades propias de la interpretación con grandes muñecos que dejaban muy poca visibilidad y que tenían un peso considerable, lo que exigía a los actores un esfuerzo físico muy intenso.

El proceso comenzó en sesiones nocturnas delante de los cuadros de Miró en su Fundación de Barcelona, continuó con la observación de movimientos, ritmos y actitudes animales en el zoo, pasando también por el visionado de films y documentales sobre ceremonias religiosas, militares y deportivas y finalmente, con el contacto directo con el público.
Para la composición de la atmósfera general del espectáculo, la compañía se inspiró en las ilustraciones de Miró en el libro "Ubu Roi" de 1966.

 

LA ESCENOGRAFÍA

El espectáculo exigía un espacio escénico que se diferenciara del plano horizontal de la convención del teatro a la italiana y que se acercara lo máximo posible al plano vertical de la pintura. Para conseguirlo se construyó una estructura de tubos metálicos como los que se utilizan en los andamios de construcción de edificios, con escaleras, plataformas, rampas, pasarelas y mástiles. Todos los elementos estaban pintados en un color gris verdoso buscando una neutralidad que hiciera destacar los colores de los personajes.

Esta estructura facilitaba la circulación de los personajes grandes en diversos niveles por encima del suelo y al mismo tiempo permitía ejercicios aéreos y acrobáticos de los personajes más pequeños.
Elementos importantes de la escenografía eran dos grandes telas que, en principio, se quisieron hacer con lona de ring de boxeo pero que se acabaron haciendo con tela de algodón grueso. Una tenía pintada una espiral y la otra estaba llena de manchas y garabatos.

La escenografía tenía un espacio central que denominábamos el Cau (Madriguera) por donde entraba y salía el Merma.

 

EL SONIDO

En diversos puntos de la estructura había algunos instrumentos inventados que servían para hacer efectos de sonido, creando diversas atmósferas: móviles de bambú y otras maderas, planchas de metal, percusiones sencillas, carracas, bocinas y un órgano de viento de cuatro notas fabricado por José Ma Arrizabalaga que funcionaba con un motor de aspiradora y producía un aullido largo y solemne, manipulando sus oberturas. Otro aparato sonoro era un conjunto de bocinas futboleras que eran accionadas por un compresor de aire.

El resto de sonidos eran creados vocalmente por los actores con todas las gamas posibles de risas, estallidos, chirridos, gemidos, ladridos y otras locuras. El conjunto de los sonidos creaba una atmosfera dadaísta y onírica.
Los actores que encarnaban a los personajes grandes (la Dona, el Merma y tres ministros) desarrollaron un lenguaje propio de frases ininteligibles a partir de la deformación de palabras extraídas de discursos, plegarias y órdenes, en un ejercicio de estilización similar al que Miró había utilizado visualmente para componer la serie de cuadros "Interior holandés I, II i III" de 1928. Las Máscaras, personajes más pequeños, tenían una gama de sonidos completamente diferentes, con voces claras, humanas y en composición coral.

 

LA UTILLERÍA

Además de los personajes, se confeccionaron numerosas piezas de utilería estrambótica como cruces, estandartes, banderas, cetros, coronas de laurel y otras.

 

PERSONAJES

La selección y diseño de los personajes fue obra de Joan Baixas a partir de la decisión de Joan Miró de no hacer nuevos dibujos sino de utilizar sus trabajos anteriores "Ubu aux Balears" de 1971 y "L'enfance d'Ubu" de 1975. La fabricación de los muñecos fue dirigida por Teresa Calafell y en ella participaron todos los miembros de la compañía.

Fotografías de Francesc Català Roca